Agroindustria
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Los 5 principales beneficios de digitalizar los campos agrícolas

Hace algunos años, la consultora McKinsey publicó un estudio que rankeaba todas las industrias según su grado de digitalización. La agricultura ocupó el último lugar. Es increíble que esta industria - que emplea más de 1 billón de personas y es responsable por la alimentación del planeta - haya sido la más lenta en adoptar tecnologías digitales.

 

Se puede entender que la pequeña agricultura – especialmente la agricultura rural- tenga menos acceso a nuevas tecnologías. Sin embargo, sorprende encontrar empresas agro-industriales - grandes productoras de alimentos para el consumo masivo - aun empleando herramientas análogas como el lápiz y papel y tomando decisiones basadas en la intuición en lugar de en data objetiva.

La realidad es que el proceso de transformación digital de los campos agrícolas no es un proyecto fácil de ejecutar, supone romper con tradiciones y fórmulas que han funcionado por décadas y en algunos casos por siglos. Priorizar la adopción tecnológica entre la interminable lista de actividades que debe realizar el agricultor durante una campaña, requiere de un compromiso de toda la organización – empezando por los líderes de los campos.

 

Después de casi 10 años de estar llevando tecnología digital a la agro-industria del Perú y de Latino América, hemos podido validar una serie de beneficios tangibles y cuantificables que trae la digitalización de los campos de cultivo. Nos gustaría compartir los más importantes:

 

1)     La detección y anticipación de problemas: Tecnologías de captura de data digital, como por ejemplo aquella recolectada con satélites y drones, así como con sensores en tierra, permiten alertar a los agricultores sobre problemas muchas veces no visibles al ojo humano. Algunos ejemplos son los drones con cámaras térmicas, estos pueden ubicar zonas con poca o mucha humedad, evidenciando problemas de riego antes de que se manifiesten en las plantas o sensores de clima. También pueden mandar alertas sobre niveles excesivos de radiación para que el productor pueda actuar de forma rápida y focalizada, anticipando y evitando el deterioro de las plantas.

 

2)     Optimización y aumento de productividad del trabajo en campo: Hoy la gran mayoría de trabajadores de campo cuentan con teléfonos inteligentes. Entre muchas herramientas, existen aplicaciones móviles que permiten medir en tiempo real la calidad de la cosecha para que se puedan tomar acciones correctivas inmediatas. A través de imágenes infrarrojas de satélites y drones, se puede detectar plantas o lotes con poco vigor, evitando que los agricultores deban inspeccionar hilera por hilera, hoy pueden ir directo a las zonas con posibles deficiencias. Considerando que el trabajo agrícola es una labor dura y cada vez más costosa, es indispensable empoderar a los trabajadores de campo con innovación y tecnología.

3)     Trazabilidad: Cada año se retiran miles de toneladas de alimento de los anaqueles de tiendas y supermercados por el posible riesgo de contaminación por brotes de bacterias como el coli y salmonella. El gran problema es que muchos productores siguen usando lápiz y papel para almacenar información relacionada a sus cosechas. La ausencia de una red digital e integrada de información – desde el campo hasta el consumidor – no permite rastrear con agilidad de dónde vienen los alimentos. La pandemia del Covid 19 demanda aún mayor trazabilidad para poder retirar comida que haya tenido contacto con personas infectadas. Sin data digital y trazable, se seguirá desperdiciando y desechando muchos alimentos sanos.

 

4)     Mejores proyecciones: El mayor enemigo del agricultor es la incertidumbre. Cada inicio de campaña, los productores agrícolas hacen una proyección de sus cosechas. Durante la campaña, corrigen estas proyecciones según varios elementos como el clima, la incidencia de plagas o enfermedades y muchos otros factores y variables. Si estas variables no están en un formato digital, es muy difícil analizar su impacto en la productividad del cultivo. En la mayoría de los casos, las proyecciones de cosecha tienen márgenes de error inaceptables. Hoy existen herramientas digitales como el conteo automático de frutos usando inteligencia artificial o el análisis del crecimiento de las plantas usando drones que permiten reducir estos errores y dar más tranquilidad al agricultor.

 

5)     Mayor control: El cumplimiento del plan agronómico es fundamental para el éxito de una campaña agrícola. Cuánto y cuándo regar, cuánto podar, qué cantidad de fertilizantes usar, dónde hacer muestreos e inspecciones; todas estas y muchas otras actividades deben realizarse en el momento y de la manera precisa para lograr los resultados esperados. Sin digitalización, controlar la correcta ejecución de este plan es solo una ilusión. Por ello, en los últimos años se ha desarrollado software especializado para almacenar y medir información sobre estas variables y actividades, permitiendo a los agricultores monitorear de cerca el cumplimiento de sus hitos durante la campaña. Sin este control digital, el trabajo agrícola se deja al azar elevando el riesgo de un año perdido.

 

 

Es evidente que la transformación digital de la agricultura genera grandes beneficios, no solo para los productores agrícolas, sino también para los consumidores y para toda la cadena de suministros alimentos. Sin embargo, para una correcta digitalización se requiere de una estrategia bien definida. En nuestro previo blog post sobre los 5 aprendizajes de la transformación digital de los cultivos les contamos sobre cómo elaborar una estrategia para lograr sacar el mayor provecho a este proceso.